La iniciativa Nodo Ciencia Austral ha permitido a representantes de las regiones de Aysén, de Magallanes y de la Antártica Chilena planificar en conjunto el desarrollo de la ciencia, la tecnología, el conocimiento y la innovación (CTCI) para sus territorios.
A cinco años de iniciada esta experiencia, un amplio equipo de cerca de 30 profesionales que incluye a científicos/as, psicólogos/as, ingenieros/as y periodistas, todos y todas habitantes de la Macrozona Austral se reúne cada semana en encuentros que tienen como objetivo fortalecer la articulación territorial del ecosistema CTCI de la macrozona y crear una Hoja de Ruta para los próximos diez años; hemos visto que, además, ha sido una instancia de gobernanza de las instituciones y actorías locales que han participado en las iniciativas desarrolladas por nuestro Nodo. Algunos de los resultados producidos durante este período han sido un robusto diagnóstico de capacidades científicas y la sistematización de la información de los territorios,
junto con una amplia red colaborativa. A partir de dichos procesos se caracterizaron los territorios y se identificaron conflictividades, brechas, y vocaciones territoriales que permitieron identificar los desafíos sobre los cuales se construyen iniciativas y proyectos, lo que a su vez ha permitido formar programas y actividades para la Hoja de Ruta.
Nodo Ciencia Austral cumple un rol de apoyo y co-gestor de una política pública territorial consistente con los procesos de descentralización que impulsa el país, incrementando su vinculación con la ciudadanía, los organismos públicos y el sector privado, para así avanzar en su posicionamiento territorial, la sostenibilidad y la consolidación del ecosistema CTCI macrozonal.
En esta visión, el cambio climático y la conservación desde una perspectiva biocultural emergen como los ejes prioritarios desde los que proyectar el desarrollo de la ciencia en el extremo austral del país, relevando su importancia para procesos globales con alto impacto en el bienestar de las comunidades locales.
Tras años de trabajo e instancias participativas, como por ejemplo, el Comité de Coordinación Macrozonal espacios que han sumado a más de 500 actores del ecosistema científico-tecnológico del territorio, el quehacer del Nodo comenzó a alinearse con otros sucesos relevantes, como el servir de base para postular nuevas iniciativas como el Nodo de Laboratorio Natural Subantártico y el Nodo Antártico. Además de convertirse en asesor permanente del Comité Regional CTCI para el Desarrollo en ambas regiones australes.
Uno de nuestros grandes desafíos será dar continuidad a largo plazo al quehacer del Nodo, para lograr una movilización efectiva de los conocimientos científicos y que éstos puedan ser considerados en la toma de decisiones respecto a problemáticas y acciones estratégicas a desarrollar en la Macrozona Austral.